SALUD ECOLÓGICA

La salud a través de la alimentación sana y ecológica

Publicado en Artículos el 24, 08, 2016

Sustancias tóxicas en nuestra cosmética habitual

Introducción.

Los Productos Cosméticos puestos en el mercado están sujetos a la Reglamentación Europea de productos cosméticos 1223/2009 que fue aplicada a partir del 11 de julio de 2013 y puede consultarse en la página de la Agencia Española de medicamentos y productos sanitarios (AEMPS).

Es notablemente complicado controlar el elevado numero de sustancias que se utilizan en la actualidad y sus efectos a largo plazo. El problema principal radica en que la toxicidad de una sustancia no solo depende de la dosis a la que se utiliza. Se ha demostrado científicamente que sustancias inocuas a pequeñas dosis van acumulandose en el organismo alcanzando concentraciones enormemente perjudiciales. Por otro lado, los efectos de cada sustancia analizados de forma aislada pueden diferir de los efectos que presentan dichas sustancias combinadas. A esto debe sumarse el poder que las grandes firmas cosméticas ejercen sobre los organismos reguladores y los enormes intereses económicos que algunos de estos excipientes generan.


El listado de ingredientes en cosmética.

En el listado de ingredientes de un producto aparecen las sustancias con su nombre en latín enumeradas según su cantidad en orden descendente. Los colorantes utilizan las iniciales C.I (Color Index) seguidas por un número. Aunque los fabricantes están obligados a reflejar en la etiqueta todos los ingredientes, se aprovechan de que los nombres están en latín que dificulta el distinguir los ingredientes perjudiciales. Por otro lado, hay que tener en cuenta que el fabricante puede solicitar por confidencialidad la exclusión de varios ingredientes de dicho listado.

Entre las principales sustancias a evitar en el listado de ingredientes se encuentran:


Parabenes (Butyl/Ethyl/Propyl/Methylparaben):

Según su forulación química se trata de ésteres de parahidroxibenzoico. Comercializados en los años 50, los parabenes son un grupo de compuestos sintéticos fungicidas y bactericidas utilizados en preparados como conservantes cuyo nombre acaba en paraben, parabeno, o parabens, de uso común en una amplia gama de productos relacionados con la salud, la belleza y el cuidado personal. Son más comunes en productos que contienen cantidades significativas de agua, tales como champús, acondicionadores, lociones y productos de limpieza facial y exfoliantes. No son solubles en agua y pueden penetrar en la piel.

Es importante remarcar que mientras que los productos individuales pueden contener cantidades limitadas de parabenes dentro de los límites de seguridad establecidos, las concentraciones absorvidas por exposición a varios productos diferentes que los contengan podrían sobrepasar los limites de las concentraciones supuestamente inocuas. Por otro lado, incluso si no se superan los limites tóxicos de concentración, la aplicación repetida de un producto o varios productos que contienen parabenes podría dar lugar a una exposición continua a la sustancia, con resultados impredecibles. Es preocupantemente frecuente encontrar parabenes en muestras de orina de personas que habitan países occidentales, independientemente del orígen étnico, socioeconómico o geográfico. La aplicación diaria, en particular, puede conducir a un aumento de las concentraciones de metilparaben, ya que no se metaboliza completamente.

Los parabenes son conocidos por alterar la función hormonal, se trata de sustancias que imitan en cierta manera a las hormonas sexuales, más concretamente a los estrógenos, un efecto que parece estar vinculado a un mayor riesgo de cáncer de mama y de toxicidad reproductiva, produciendo daños al esperma. Además de imitar a los estrógenos estas sustancias químicas pueden bloquear los andrógenos como la testosterona e inhibir las enzimas que metabolizan el estrógeno.

En un estudio británico de 2004 se detectaron rastros de cinco parabenes en los tumores de mama de 19 de las 20 mujeres estudiadas. En este estudio se detectó la presencia de moleculas intactas de parabenes que no habían sido alteradas por el metabolismo, lo que indica que estas sustancias poseen capacidad para penetrar en la piel y permanecer en los tejidos de la mama.

Pueden, por otro lado, producir daño inducido por UV en las células de la piel e interrumpir la proliferación celular. Los parabenes combinados con otros productos químicos estrogénicos pueden influir potencialmente el desarrollo de melanomas malignos, una forma de cáncer de piel, a través de sus propiedades estrogénicas y actividad genotóxica.

Los parabenes también se han relacionado con problemas inmunológicos, neurológicos y de irritación cutanea.

Muchos fabricantes de cosméticos naturales y orgánicos han encontrado alternativas eficaces a los parabenes para prevenir el crecimiento microbiano en productos de cuidado personal.


Ftalatos (DIDP, DEHP, BBP, DNOP, DBP, DINP):

Estos productos químicos están en todas partes, se han utilizado en todo, desde la limpieza doméstica hasta en el envasado de alimentos, incluyendo diversas fragancias y cosméticos.

Son disolventes y suavizantes. Muy comunes en perfumes y colonias, cremas, lacas para el pelo, desodorantes o esmaltes de uñas. Algunas nomenclaturas con las que pueden encontrarse en las etiquetas de la cosmética industrial son: Dietilexiloftalato (DEHP), Butilbenziftalato (BBP), Dibutilftalato (DBP), Butildecilftalato (BDP), Diunddecilftalato (DUP), butil ftalato de bencilo (FBB), ftalato de dibutilo (DNBP), ftalato de dietilo (DEP), ftalato de diisobutilo (DiBP), diisononil ftalato (DINP), di-n-octil ftalato (DnOP), ftalato de dipentilo (DPP), di-isobutil ftalato (DiBP), di-isononilo ftalato (DINP), ftalato de di-isohexilo, diciclohexil ftalato (DCHP), ftalato de di-isoheptilo, etc… En algunos casos no figuran en la etiqueta y se incluyen como constituyente del ingrediente inespecífico “fragancias”

En los últimos años, los investigadores han vinculado los ftalatos al asma, a trastorno de hiperactividad con déficit de atención, a cáncer de mama, a la obesidad y la diabetes tipo II, a bajos coeficientes intelectuales, a problemas de desarrollo neurológico, problemas de conducta, autismo, a un desarrollo reproductivo alterado y a problemas de fertilidad masculina.

La mayoría de ellos son disruptores endocrinos, afectan a las hormonas y pueden conducir a daños durante los períodos críticos del desarrollo. Varios estudios demuestran que exposición en mujeres embarazadas a DBP y DEHP se asocia con una distancia más corta entre el ano y los genitales masculinos en sus bebés, lo que indica una feminización ocurrida durante el desarrollo prenatal genital. También se han detectado niveles hormonales alterados en los bebés expuestos a la DEP y DEHP en la leche materna. Una de las maneras que los ftalatos interfieren con la función reproductiva es mediante la reducción de los niveles de hormonas sexuales, que son fundamentales para el desarrollo y funcionamiento de los órganos sexuales, incluyendo los senos. Por toro lado, se ha demostrado que el DBP aumenta la proliferación de células tumorales de mama y el DEHP puede causar tumores de hígado en animales.

Uno de los primeros ftalatos que levantó la alerta sobre estas sustancias, el DEHP, fue reemplazado en cientos de productos de consumo con DiNP, sólo para que los investigadores descubrieran años más tarde que la exposición a DiNP está relacionada con defectos de nacimiento en los genis masculinos y deterioro de la función reproductiva en adultos.


Butilhidroxianisol (BHA) e Hidroxitolueno butilado (BHT):

Antioxidadantes sintéticos que se utilizan en cremas hidratantes y maquillaje como conservantes. También se utilizan como conservantes en los alimentos. Se sospecha que actuan como disruptores endocrinos (interfieren con las hormonas humanas), pueden causar cáncer, reducir la fertilidad y afectar al crecimiento.

En estudios realizados en ratas se encontró que la exposición a altas dosis de BHA producia falta de desarrollo de los sistemas reproductivos en ratas macho y hembra. También se observaron cambios en los niveles de testosterona, los órganos sexuales y de maduración sexual. Por otro lado BHT en altas concentraciones aplicado a la piel de las ratas se asocia con efectos tóxicos en el tejido pulmonar. En otro estudio llevado a cabo en células de riñón de mamífero, la exposición a BHA causó daño específico a nivel celular, encontrando que ejerce un efecto citotóxico significativo incluso a dosis bajas


Aceites minerales y parafinas:

Con este nombre se conoce a un conjunto de hidrocarburos derivados del petróleo utilizados para crear una capa impermeable en la piel que da un aspecto de suavidad y tersura. Estas sustancias taponan los poros, absorben la humedad de la piel e impiden la expulsión de contaminantes fuera de nuestro organismo. El resultado es el aumento de procesos inflamatorios como el acné y la deshidratación de la piel que produce la aceleración de su envejecimiento. De este modo cuanto más usamos estas sustancias, mayor es la deshidratación de la piel y más producto necesitamos para obtener la apariencia de hidratación, suavidad y tersura.

Los aceites minerales se utilizan en la fabricación de la mayoría de balsamos labiales, dando la sensación de que los labios se agrietan más si se deja de utilizarlos. Casi todas las cremas están hechas con parafina. La vaselina es parafina pura.

Es curioso el hecho de que la mayoría de las velas actuales están hechas de parafina. Se ha demostrado que al encender una vela de esta sustancia los gases que se producen son cancerígenos. Algunos de los nombres que toman estos compuestos en las etiquetas son; Parafina, Paraffinum, Paraffinum liquidum, Petrolatum, Petroleum, Glicol Propileno, Vaselina, Aceite Minera, compuestos con las sílabas Paraffin-, Petroleum, Siliconas, Silicone quaternium, Methylsilanol.


Formaldehido

Se trata de un compuesto orgánico volátil utlizado como conservante que se encuentra presente en productos de limpieza del hogar, muebles, barnices, geles, champús, dentífricos, maquillaje, esmaltes de uñas o desodorantes. La OMS lo ha declarado oficialmente “cancerígeno”. Actualmente, el Formaldehido ha sido oficialmente calificado como un ingrediente tóxico peligroso y está prohibido en cosmética, pero es un conservante muy económico, de modo que lo que suelen hacer las empresas es utilizar otras sustancias que lo liberan, como por ejemplo, el Quaternium 15, Aldioxa, Alcloxa, Bronopol, Bronosol, Diazolidinyl Urea, Imidazolidinyl Urea, Polyoxymethylene Urea, Imidazolidinyl-Urea, 2-Bromo-2-Nitropropane-1, 3-Diol, 5-Bromo-5-Nitro1, 3-Dioxane, Methenamine, Sodium Hydroxymethylglycinate, DMDM Hydantoin, Onyxide 500, Dimethyl Oxazolidine, y sustancias con el prefijo MDM, DM,DMDM, DMHF o DEMD.


Polietilenglicol (PEG), (Sodium Laureth Sulfate, Ceteareth, Steareth, ...):

Se utiliza como emulsionante. contribuyen a eliminar la protección natural de la piel. Su grado de peligrosidad depende del resto de ingredientes que compongan el producto, ya que facilita la penetración de otras sustancias tóxicas. El Sodium Laureth Sulfate (SLS), un PEG enormemente frecuente, se acumula en el corazón, el hígado, los riñones y el cerebro, además, afecta al sistema inmune, interactúa con otros ingredientes favoreciendo la aparición de cáncer y en cantidades suficientes puede modificar el material genético contenido en las células. En las etiquetas se encuentran como: PEG + un número o con el Sufijo como Steareth o Laureth)


Hexaclorofeno:

Desinfectante utilizado en jabones que se  absorbeivel cutáneo y produce trastornos en la piel y el SNC.


Diethanolamine (DEA):

Detergente y espesante asociado con cáncer de riñón e hígado.


Talco:

El talco es un mineral compuesto principalmente pos elementos magnesio, silicio y oxígeno, en forma de polvo, que absorbe bien la humedad y ayuda a reducir la fricción, por lo que es útil para mantener la piel seca y ayudar a prevenir las erupciones. Es ampliamente utilizado en productos cosméticos, tales como maquillajes y polvos higiénicos para bebés.

De forma natural, el talco contiene asbesto, una sustancia que provoca cáncer en y alrededor de los pulmones por inhalación. La mayoría de los cosméticos modernos utilizan un talco libre de asbestos. Por otro lado, tapa los poros de la piel, impidiendo sus funciones normales. Usado a largo plazo en la zona genital aumenta notablemente el riesgo de cáncer. El uso de talco está relacionado con el cáncer de endometrio y de ovario. El talco procedente de cosméticos aplicados a la zona de la pelvis, productos para la higiene femenina o en los cambios de pañal en los bebés, entra en el cuerpo y puede llegar a órganos distantes. Esto puede explicar por qué se ha encontrado talco en los ovarios y en los ganglios linfáticos pélvicos. Varios estudios demuestran que el uso de talco genital puede aumentar el riesgo de cáncer de endometrio en mujeres posmenopáusicas. Además, el talco afecta negativamente al sistema genital femenino dando lugar a inflamación e infección.

Estudios de casos con bebés que inhalan polvo de bebé que contiene talco demuestran que estos presentan con mayor probabilidad dificultad respiratoria grave. La inhalación de talco puede interferir con mecanismos que limpian los pulmones y facilitar la aparición de una inflamación crónica, lo que puede a su vez conducir al cáncer. En las células epiteliales de pulmón humano, las nano-partículas de talco induce el estrés oxidativo en la células del epitelio pulmonar, destruyéndolas.


Agentes oxidantes (Bromato potásico, Bromato sódico, Peróxido de hidrógeno, Perborato sódico):

Utilizados como neutralizantes de la permanente en frío. Sustancias muy tóxicas, afectan al SNC y se asocian con daños renales.


Compuestos del aluminio (Aluminum Chlorohy-drate, etc ...):

Puede causar cáncer de mama, además de Alzhe. ncuentra en los desodorantes.


Fragancias artificiales:

Sustancias derivadas del petróleo bioacumulativas, sospechosas de provocar irritación de piel y mucosas, producir trastornos en los sistemas endocrino y reproductor, alergias, problemas respiratorios, sensibilidades químicas, mareos, cefaleas, cáncer ...

Se encuentra en perfumes, colonias, jabón perfumado, gel de baño, aerosoles, lociones, productos para el cabello, detergentes, suavizantes …

Con frecuencia no se encuentran en las etiquetas, incluyéndose dentro del nombre genérico “fragancia”. Se pueden encontrar como parfum, fragrance, geraniol, linalool, limonene, etanol, eugenol, isoeugenol, citronellol, cinnamal, bromocinnamal, tonalide, acetil hexametil, cetona de almizcle, almizcle de xileno, galaxolide, tonalide ...

Estas sustancias sintéticas se han detectado en el polvo doméstico. Debido a su uso generalizado y potencial de acumulación son omnipresentes en el cuerpo de la inmensa mayoría de las personas, presentes en la sangre del cordón umbilical, la placenta y la leche materna. Se acumula en la sangre y en la grasa.

Los altos niveles de almizcle de xileno y cetona en la sangre de mujeres pueden estar asociados con alteraciones ginecológicas tales como insuficiencia ovárica e infertilidad. En las células embrionarias, el tonalide (AHTN) produce alteraciones en la actividad de cerca de 3.000 genes, algunos de los cuales están directamente involucrados en el desarrollo. El galaxolido (HHCB), el tonalide, y el almizcle de cetona inhiben fuertement desarrollo de larvas en el plancton.


Triclosán:

El triclosán (TSC) y el triclocarbán (TCC) son agentes antimicrobianos usados comúnmente en muchos jabones y detergentes. El uso extendido de estas sustancia con escasa regulación ha dado lugar al aumento de la preocupación general con respecto a sus posibles efectos nocivos sobre los seres humanos y el medio ambiente.

El triclocarbán se introdujo por primera vez en el mercado en 1957 como un agente antimicrobiano, en la actualidad el triclocarbán se encuentra principalmente en los jabones de barra, pero se puede encontrar en otros tipos de jabones, ropa, alfombras, plásticos, juguetes y más.

El triclosán y triclocarbán han demostrado ser peligroso e innecesario. Hay pruebas de que el triclosán es un disruptor endocrino y afecta a la función de la tiroides. Varios estudios demuestran que el triclocarbán amplifica la actividad endocrina cuando se combina con las hormonas que se producen de manera natural en el cuerpo humano. De este modo, el triclocarbán aumenta el efecto del estradiol y de la testosterona. Esúdios realizados en células de mamífero sugieren que el triclocarbán puede interrumpir la actividad de la tiroides.

Diversos estudios indican que el uso del triclosán proporciona un entorno adecuado para la aparición en las bacterias de resistencia a antibióticos, incluso a las bajas concentraciones encontradas en los cosméticos. Esta sustancia actúa de modo similar a como lo hacen otros antibióticos facilitando la aparición de cepas resistesntes. Se han identificado cepas resistentes a triclosan de microorganismos tales como E. coli y salmonela.

el gran problema de estas sustancias es su caracter lipofílico, lo que significa que se acumula en los tejidos grasos. Existen estudios en los que se han encontrado elevadas concentraciones de triclosán en leche materna, en sangre del cordón umbilical de recién nacidos. Estos resultados indican posibles y preocupantes efectos nocivos para el feto y el lactante durante períodos vulnerables del desarrollo, además de, potenciar por bioacumulación sus efectos como disruptores endocrinos.

El triclosán y triclocarbán son más efectivos en matar las algas, crustáceos y peces que en acabar con microorganismos perjudiciales. Debido a su uso generalizado, grandes cantidades de estos dos productos químicos acaban en los sistemas de alcantarillado, contaminando aguas y campos y persistiendo en las cadenas tróficas al ser bioacumulable. Existen claras evidencias de que el triclosán se está acumulando a niveles elevados en peces y otros organismos acuáticos. Por otro lado, los biosólidos (materiales orgánicos ricos en nutrientes extraídos de los lodos de depuradora) importantes para la agricultura se ven afectados por la contaminación con triclosán y tricloca, dado que estas sustancias tienen efectos adversos en los cultivo.


Tolueno:

El tolueno es un producto químico tóxico utilizado en productos para uñas y en tintes para el cabello. La exposición al tolueno puede causar efectos temporales, tales como dolores de cabeza, mareos y agrietamiento de la piel, así como efectos más graves, daños al aparato reproductor y complicaciones respiratorias.

El tolueno se encuentra en el petróleo crudo y en el árbol de tolu, se añade a la gasolina y se utiliza en la fabricación de muchos productos incluyendo disolventes de pintura, adhesivos, caucho y tintes para el cabello.

Una exposición aguda de esta sustancia produce disfunción del sistema nervioso central, la exposición baja o moderada de forma continua puede causar cansancio, confusión, debilidad, náuseas y perdida de memoria temporal. La exposición crónica a concentraciones de tolueno elevadas puede dar lugar a daños en la audición y la visión del color, disminución de la función cognitiva y neuromuscular y síntomas neurotóxicos.

En estudios epidemiológicos en humanos y en estudios con animales, este producto químico se ha asociado con toxicidad para el sistema inmunológico y también posiblemente con cánceres de la sangre tales como el linfoma maligno.

La exposición de una mujer enbarazada a vapores de tolueno durante el embarazo puede dar lugar a daños en el desarrollo del feto.