SALUD ECOLÓGICA

La salud a través de la alimentación sana y ecológica

Publicado en Artículos el 03, 03, 2016

Historia del dolor

El dolor y la enfermedad en la historia humana han estado unidos a la vida. Existen manifestaciones en restos prehistóricos donde se han encontrado signos de lesiones óseas y otras lesiones con causa directa del hombre. Durante milenios, y aun hoy, en algunas tribus, la enfermedad está concebida como algo mágico, ligado a la religión (“venido de los dioses o de los espíritus”), donde sus manifestaciones, el dolor y sus remedios, se enmarcan dentro de ese contexto sobrenatural, pero que, sin embargo, se mezcla con la existencia de una farmacopea basada en el uso de hierbas, cortezas y raíces. Con el paso de la historia, se encuentran indicios de una medicina más científica, como los libros del Corpus Hipocraticum, primera colección de textos científicos del mundo antiguo, obra de Hipócrates, 460-380 a. C. Está considerado como el primer médico de la historia. En esta obra se habla sobre los médicos y su vida, sobre la ética de la medicina, sobre especialidades médicas (ginecología, patología, dietética, fisiología).

Hasta el siglo XIX, se trata el dolor mediante métodos físicos y drogas analgésicas o intoxicantes. La interpretación que del dolor hacía el hombre en las edades antiguas y en la época medieval en el occidente europeo, era el pensamiento místico y religioso, igual que el hombre primitivo. Si nos vamos a las doctrinas cristianas, el dolor era concebido como un medio de purificación y de redención. Este misticismo medieval influyó en los científicos de los siglos XVIII y XIX, con lo que, muchos filósofos bendecían el dolor por considerarlo un símbolo de vida universal y de conservación de la especie, mientras que para otros, el hombre se encontraba en dolor constante, fruto de la vida y de la actividad humana, pero todo como símbolo de la intención divina. Con el tiempo, los estudios sobre el dolor, han ido permitiendo conocer mejor su origen y tratamiento. A partir de 1960 y dirigidas por especialistas en Anestesiología y Reanimación, se crean las primeras Unidades para el Estudio y Tratamiento del Dolor.